El investigador Gabriel Rabinovich, del Instituto de Medicina y Biología Experimental, dio a conocer que se está trabajando para comenzar a diseñar "lo más pronto posible" un fármaco que incremente la respuesta inmune en el tratamiento de pacientes con cáncer y enfermedades autoinmunes. Así fue como lo reveló Alberto Fernández, quien recibió el día lunes al bioquímico cordobés y prestigioso investigador del Conicet, quien es sumamente destacado en la comunidad científica por su importante aporte en las terapias contra el cáncer. Rabinovich informó al presidente sobre los descubrimientos con respecto al tratamiento de tumores cancerígenos y enfermedades autoinmunes a partir de una proteína denominada Galectina 1, y que, junto con los trabajos para desarrollar una vacuna argentina contra la Covid-19, son las investigaciones más importantes que se llevan a cabo en el país.
En el encuentro también estuvieron presentes el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Daniel Filmus, y la titular del Conicet, Ana Franchi. Rabinovich aseguró que durante la reunión el primer mandatario, valoró la gran importancia de la investigación y les afirmó que contaban “con todo su apoyo”, tras considerar que “estos proyectos deben trascender varios gobiernos, porque son largos y deben atravesar todos los vientos políticos”. Los presentes coincidieron en lo que representa la ley de Financiamiento de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación, aprobada el año pasado por el Congreso, la misma asegura fondos para la investigación, que aumentan en forma progresiva y que también promueven el apoyo del sector privado. Rabinovich, bioquímico de origen cordobés, destacó los trabajos que se están realizando desde hace 20 años en Córdoba con una proteína, Galectina 1, que usan los tumores para evadir el sistema inmunológico y formar nuevos vasos sanguíneos, con lo cual el tumor puede generar metástasis. El objetivo principal es diseñar un fármaco que aumente la respuesta inmune en el tratamiento de pacientes con cáncer, como melanoma y de colon rectal, además de las enfermedades autoinmunes, aunque señaló que no le gustaría “generar falsas expectativas ni hablar de una posible cura”, como sucedió con investigaciones anteriores.
“En esta última etapa lo que decidimos investigar es qué pasaría si bloqueamos la proteína GAL-1, si generamos un fármaco, una droga, un antagonista, un anticuerpo monoclonal que inhibe la expresión de esta proteína”, informó, y a su vez destacó que en investigaciones en animales “cuando el tumor quiere producirla, la neutralizamos”. “Hay varios tratamientos, y el futuro en el tratamiento del cáncer, que esto ya se está viendo ahora, es hacer combinaciones para cada tipo de tumores”, prosiguió. “La inmunoterapia y la terapia antiangiogénica funcionan muy bien en un porcentaje de paciente, algunos son tratados y viven muchos años con una excelente calidad de vida, pero no nos gustaría hablar de cura, creemos que puede beneficiar a otros pacientes que son resistentes a otras terapias”, explicó el investigador. La terapia antiangiogénica se trata evitar que los tumores desarrollen vasos sanguíneos a partir de los preexistentes, lo que se denomina angiogénesis, para abastecerse de oxígeno y nutrientes para así poder crecer y diseminarse, bloqueando esta posibilidad.
"Estamos muchísimo más cerca de comenzar fases clínicas, porque para que un medicamento se haga realidad tiene que pasar distintas fases clínicas, después presentarse a la autoridad regulatoria y hacer todos los pasos requeridos para poder llegar a los pacientes con todas las pautas éticas de la medicina”, afirmó. Los trabajos empezaron luego de que “hicimos el descubrimiento central en melanoma en tumores de piel; después pasamos a descubrirlo en otros tipos de tumores, como el de páncreas, y últimamente en tumores colorectales. Este últimos experimentos lo hicimos en material de pacientes con melanoma con tumores de piel, pero podría ser extrapolable a otros tipos de tumores”, relató Rabinovich. “Una cosa buena, que hablábamos con el presidente, es que este hallazgo que hicimos nosotros en 1993, en Córdoba, y luego fue muy sólido en el 2004, cuando publicamos los resultados, es que hay otros laboratorios que han empezado a trabajar con esta proteína, y nos pone muy felices que haya otros laboratorios que se han volcado a trabajar en este camino”, destacó. Además cuentan con el apoyo del Gobierno Nacional, el investigador mencionó la tarea del laboratorio de Glicomedicina y del Instituto de Biología y Medicina Experimental (IBYME, CONICET), el laboratorio de Glicobiología y Biología Vascular que dirige Diego Croci en el IHEM en Mendoza, y del Instituto de Histología y Embriología de Mendoza.