El ministro de Economía declaró que la biodiversidad de los países en desarrollo como la Argentina los convierte en “acreedores no reconocidos frente a los acreedores financieros”, por lo que instó a redoblar los esfuerzos en el financiamiento sostenible en favor de la transición energética. Massa expuso en la segunda jornada de la Cumbre del G20 de Ministros de Finanzas y Gobernadores de Bancos Centrales, en India, durante la sesión oficial sobre Arquitectura Financiera Internacional, Finanzas Sostenibles e Infraestructura. El jefe del Palacio de Hacienda disertó sobre la necesidad de trabajar en alternativas de financiamiento a los Bancos Multilaterales de Desarrollo, y además llamó a revisar la política de sobrecargos del Fondo Monetario Internacional (FMI). “El patrimonio natural y la biodiversidad de nuestros países sirve a la humanidad, lo que nos convierte en acreedores no reconocidos frente a los acreedores financieros”, remarcó al poner el eje en que “el financiamiento sostenible presenta desafíos especialmente para los países en desarrollo”, pero que en muchos casos “no tienen acceso a subvenciones y financiación climática en condiciones favorables para invertir en mitigación, adaptación y transición energética”. Luego detalló que “las asimetrías ya existentes en las condiciones de financiamiento entre las economías en desarrollo y las avanzadas se han visto exacerbadas por el endurecimiento de los tipos de interés en muchas economías avanzadas”.
Massa destacó la necesidad de “incrementar las fuentes para la inversión en infraestructura social y sostenible”, además la consideró un “factor clave” para la recuperación económica, la competitividad y para dar respuesta a desafíos estructurales como el cambio climático, la urbanización y la digitalización.
Por esto es que destacó el rol de los Bancos Multilaterales de Crédito, sin embargo instó a “discutir otras alternativas de financiamiento” y también “proporcionar alivio financiero a los países que lo necesitan”. “Tenemos en esta mesa países ricos en recursos económico-financieros y, por otro, países ricos en recursos ecosistémicos. Nuestro país es deudor financiero pero es acreedor ambiental”, expresó.
Por último, cuestionó el no haber alcanzado un acuerdo en el Directorio del FMI para revisar la política de sobrecargos, a la que calificó como “regresiva, porque recae sobre los países con mayores necesidades de financiamiento; pro-cíclica, porque dificulta aún más la recuperación económica y la capacidad de repago; y opaca, porque rara vez los países saben que deberán pagar sobrecargos”.