La sangre encontrada en el piso de la casa de los integrantes de la familia Sena y en un colchón y una cama que donaron días después de la desaparición de Cecilia Strzyzowski, en Chaco, se corr esponde con el ADN de la joven, según los resultados de una pericia realizada en el Instituto de Medicina y Ciencias Forenses (IMCiF) de esa provincia.
De acuerdo al estudio genético realizado en el laboratorio de Biología Molecular del IMCiF, cuatro muestras levantadas del piso de la habitación de la casa, otras dos correspondientes a la parrilla de madera de la cama y otras de tres recortes de tela de un cochón coinciden en "más de un 99,99%" con el linaje materno de Cecilia.
La pericia, que fue incorporada a la causa por el Equipo Fiscal Especial (EFE) durante esta jornada, se realizó en base a un cotejo de la sangre aportada por la mamá de Cecilia, Gloria Romero, con las muestras levantadas de la casa de Emerenciano Sena y Acuña, procesados con prisión preventiva por el crimen de la joven, al igual que su hijo y pareja de la víctima, Cesar Sena.
Por su parte, la psicóloga que atendió a Cecilia hasta mayo pasado confirmó que la joven le contó haber sido víctima de un episodio de violencia de género por parte de su esposo César Sena, y le aseguró que en los conflictos de pareja estaba incluida su suegra, Acuña. "Él ejerce violencia sobre ella, ella intenta bajarse de la camioneta, su pareja no la dejaba y, según lo que refirió la paciente, esta pareja la toma del cuello", relató la profesional a los fiscales, a quienes les aclaró que Cecilia dijo se trató de una "única vez".
Finalmente, sobre la última sesión que tuvieron, explicó que Cecilia le comentó que las cosas estaban "hasta ahí nomás con su pareja", que desde hacía "dos semanas lo notaba un poco raro, más bien nervioso y con ansiedad" y que sentía que César "tenía todo el control de la relación", ya que había decidido "un viaje a Ushuaia" de ambos, que "fue un ofrecimiento" de la madre de él, Acuña.