Si bien el común denominador gremial rionegrino es recuperar el poder adquisitivo del salario al ritmo de la inflación, no es homogénea la idea de cómo acordar las subas con el gobierno, en el marco de las paritarias que se reanudan hoy. Sí hay unidad de criterio en que ningún trabajador estatal debe quedar por debajo de la línea de la pobreza.
ATE llega con la idea de lograr sumas fijas. El gremio está convencido que hoy es más importante «sumar guita al bolsillo» que recuperar en porcentajes, ya que una parte se va en ítems como la jubilación o a obra social lo que impide una recuperación real. En este caso, el sindicato asegura que «todo se acomoda» en los últimos 10 años de trabajo por la Ley López, que obliga al Estado a «blanquear» el salario para la jubilación.
No es la misma convicción que tiene UnTER, que por su esquema y composición salarial sí solicita porcentajes y desglosados por escalafón.
Tampoco la UPCN quiere sumas fijas. El gremio que conduce Juan Carlos Scalesi viene rechazando los «bonos» porque achica la escala salarial y desfinancia el IPROSS.