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Buscan validar nuevas variedades de manzanas con alto valor comercial en la Patagonia

Los ensayos incluyen estudios sobre calidad, rendimiento y comportamiento frente al clima regional.

Por Redacción

Jueves, 18 de junio de 2026 a las 12:32

Con la mira puesta en fortalecer la competitividad de la fruticultura regional y abrir nuevas oportunidades comerciales, especialistas del INTA Alto Valle avanzan en la evaluación de manzanas de pulpa roja, una variedad innovadora que busca posicionarse en mercados internacionales por sus características diferenciales.

El trabajo se desarrolla en conjunto con la empresa Moño Azul, del grupo Prima, que posee la licencia en Argentina del obtentor internacional IFO (International Fruit Obtention). El objetivo es determinar el comportamiento agronómico, la calidad de fruta y la adaptación local de estos materiales genéticos en el norte de la Patagonia.

Color, calidad y potencial exportador

Uno de los rasgos más distintivos de estas variedades es el color rojo en la pulpa, producto de una elevada presencia de antocianinas, pigmentos naturales asociados a propiedades antioxidantes y cada vez más valorados por consumidores de mercados premium.

Según explicó Paula Calvo, técnica del INTA Alto Valle, el proceso de validación requiere entre ocho y diez temporadas de evaluación para generar información confiable sobre rendimiento, sanidad, fenología y calidad comercial.

“La evaluación de parámetros de calidad y madurez nos permitió analizar la adaptabilidad de estos nuevos materiales genéticos en las condiciones del Alto Valle de Río Negro”, señaló la especialista.

Un proceso de largo plazo y alta precisión

Antes de llegar al campo, las variedades atravesaron un estricto proceso cuarentenario bajo normativa del Senasa dentro de un predio de acceso restringido y con protocolos de bioseguridad.

Una vez implantados, los ensayos comenzaron a desarrollarse bajo las tecnologías habituales de la región, con riego por microaspersión y sistemas de control de heladas mediante macroaspersión.

El monitoreo incluye controles fenológicos dos veces por semana utilizando la metodología de Fleckinger, una herramienta que permite seguir con precisión etapas como brotación, floración y cuaje, fundamentales para entender cómo responde cada variedad al ambiente.

“En el Alto Valle conocer el momento exacto de floración es clave por el riesgo de heladas primaverales, uno de los factores que más condiciona la producción”, indicó Calvo.

Laboratorio y campo para definir el futuro del cultivo

Las evaluaciones se complementan con estudios de laboratorio sobre peso, diámetro, coloración, firmeza, contenido de azúcares, acidez y degradación del almidón, indicadores esenciales para definir el momento óptimo de cosecha y el potencial comercial de cada material.

Como resultado de este trabajo conjunto, Moño Azul ya comercializa estas frutas bajo la marca Kissabel, una línea orientada a nichos de mercado que demandan productos innovadores y de alto valor agregado, con la expectativa de ampliar la presencia de la producción patagónica en el exterior.